Metroemocional
Leo una entrevista con un ministro español publicada ayer en "El País". La autora le comenta: "Le veo metroemocional, que dicen que es alguien con capacidad de amar, que aprecia que la mujer sea libre, asume sus errores, le gustan los niños...".
¿Soy metroemocional? Veamos:
- Capacidad de amar:
Me gustaría pensar que la sigo teniendo y que la mía es todavía enorme, casi infinita, pero probablemente esté equivocado.
- Aprecio de la libertad de la mujer:
Citaré a Pedro Salinas:
Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.
Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos.
¡Qué hermosa tú libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
blancos, limpios y agudos como dientes,
me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua
del puerto, pensativa,
en las quillas inmóviles
el alta mar, la turbulencia sacra.
Sentirla,
vuelo parado,
igual que en sosegado soto
siente la rama
donde el ave se posa,
el ardor de volar, la lucha terca
contra las dimensiones en azul.
Descánsala hoy en mí: la gozaré
con un temblor de hoja en que se paran
gotas del cielo al suelo.
La quiero
para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.
del libro "Razón De Amor" (1936)
- Asunción de los errores cometidos:
Más que asumirlos, lo que he hecho con mis numerosos errores ha sido padecer sus consecuencias. Pero sí, no me cuesta admitir que habitualmente hago las cosas (muy) mal y desearía ser capaz de cambiar.
- Relación con los niños:
Una de las cosas que más lamento es no haber tenido hijos. Siempre me han encantado los niños, que nos enseñan a dar y, si ven en nosotros a uno de ellos (creo que, pese a todo, yo lo soy), nos acogen en su mundo. Ojalá pudiera pertenecer a ese mundo de nuevo.

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