Mazazo (una maldición planea sobre mi existencia)
No me lo dijeron en su momento, cuando sucedió, hace unos 15 días, para que el asunto no me afectara, pero me enteré a mediados de esta semana, por boca del propio Pau: mi gran amigo intentó quitarse la vida, tomando 80 pastillas de neurolépticos (la medicación psiquiátrica a la vive enganchado desde 1988 porque así lo han querido unos supuestos profesionales de no sé qué). No fue un intento de llamar la atención, un grito de socorro. Pau deseaba morir de verdad. Se salvó de milagro. Su madre le encontró inconsciente en su cama, y los médicos pudieron practicarle un lavado de estómago en un hospital.
Estoy muy afectado. Hace tres días que no duermo y lloro constantemente. Me conozco y sé que jamás habría logrado superar su muerte. Más que eso, porque no es que haya superado yo las pérdidas afectivas que han condicionado lo que soy en la actualidad: su fallecimiento habría acabado conmigo, me habría sumido en un permanente e irreversible estado catatónico.
No afirmaré que Pau es mi mejor amigo, porque en todo momento tengo muy presentes a las personas con las que desarrollé un trato de determinada calidad en el pasado (aunque, por los motivos que sea, hoy ya no quede con ellas). Pero es evidente que, a lo largo de los últimos 16 años (cuánto tiempo ya; lo nuestro comenzó en el otoño de 1989), Pau y yo hemos cultivado una amistad muy especial, que, por su naturaleza, contrasta mucho con lo que, tristemente, para mal de tantos, hoy impera en materia de relaciones interpersonales (lo banal e interesado, cuando no lo explícitamente sórdido).
Nunca había escrito sobre él hasta ahora en este weblog, pero pensaba hacerlo próximamente, contando con detalle su espantosa trayectoria íntima, y subiendo muchos de sus conmovedores textos autobiográficos y pertinentes pensamientos (algunos de los cuales fueron publicados recientemente en "El Libro De Radio Nikosia", de Editorial Gedisa). En ningún caso Pau puede ser considerado un "loco", pero creo que sí tiene mucho de genio. Su genialidad consiste en un conocimiento inusitado del alma humana, de lo que la atormenta y de lo que puede redimirla, resultado de una vida al límite en cuanto a padecimiento se refiere. A medida que vaya hablando de Pau durante las próximas semanas, saldrán a la luz sus numerosas facetas creativas. Es músico, es poeta y es filósofo. En las tres vertientes, de modo muy brillante. Incluso ha sido objeto de un documental inédito, dedicado a su mundo propio, que quiero incluir en formato DVD en mi futura revista.
Lo que ha pasado va a modificar sustancialmente los planes que tenía para los primeros meses de 2006. Mi principal prioridad es ahora mi amigo. Me sabe mal que sea así, pero no voy a poder escribir varias de mis previstas colaboraciones para "Ansia De Color". No obstante, intentaré trabajar en un artículo sobre Phil Ochs para "Efe Eme" y en un texto para "FEMPUNK" en el que me ocuparé de la identidad masculina determinada por la cultura. Este último tema está íntimamente relacionado con las terribles problemáticas de siempre de Pau, de modo que me gustaría que él también participase en su redacción. Nos quedaría algo muy "potente", no tengo la menor duda.
Antes de echarse en la cama, Pau dejó escrita una nota para sus padres. Decía: "nos veremos en el cielo". Sí, por supuesto, allí nos veremos también, amigo, pero no todavía. Nos quedan muchas cosas por hacer. Las haremos juntos, ya lo verás.

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