A veces pasan siglos entre dos amaneceres

¿En dónde está la salvación? ¿Lo sabes? ¿Vuela, corre, descansa, es árbol, nube? ¿Se la coge a puñados, como al mar, o cae sobre nosotros en el sueño sin despertar ya más, igual que muerte? ¿Nos salvaremos?

lunes, diciembre 26, 2005

Sorry, forgive me, I love you




















Hacía tiempo que no me pasaba: escuchar una canción y no poder dejar de llorar. Estaba confeccionando unos CD-Rs de grabaciones de la década de los 80 para Pau, y decidí incluir en uno de ellos "Baby Can I Hold You", de Tracy Chapman, un corte que no ponía desde, creo, 1989. Recuerdo que este tema le gustaba especialmente a E.V. Cuando quedábamos entonces para salir a beber, sonaba a menudo en su coche el primer álbum de Chapman.

Supongo que la canción (su música y su letra) me hizo llorar por tres motivos:

- Me trasladó de golpe a la temporada 1988-1989, un período en el que yo pensaba que, junto a A.M., lo mío podía tener arreglo (poco después, en septiembre de 1989, ya se vio que no iba a ser así).

- Evocó en mí un vínculo "especial" con otro ser, del que, a mi edad, aunque parezca increíble (porque lo recurrente es rendirse ante la evidencia del atroz imperio de lo prosaico y actuar en consecuencia de determinado modo), sigo muy necesitado: cierto grado de intimidad real, de conocimiento mutuo, de entrega desinteresada, de fe compartida en el potencial reparador de la belleza y la ternura...; si bien ya tengo asumido que hay experiencias por las que muy raramente pasa un adulto (y no a causa de que esté en la naturaleza de las cosas que su vida sea algo gris y sombrío; principalmente debido a que, en sociedad, crecer es casi siempre renunciar y empobrecerse, y eso es lo que suelen hacer los demás).

- Mi paralizante conciencia de los numerosos errores cometidos a lo largo del tiempo y, todavía quizás, mi aspiración a ser perdonado y aceptado por una persona dulce y buena que crea intensamente en lo que merece la pena creer: el amor y la poesía.

En el pasado, otras piezas musicales también me afectaron muchísimo al escucharlas: "Sad Eyed Lady Of The Lowlands", de Bob Dylan; "Nancy Spain", de Christy Moore; "Do I Still Figure In Your Life", de Pete Dello; "Sons Of", de Judy Collins; "Lonely Hearts", de Richard & Linda Thompson; "God Dog", de The Incredible String Band... Trajeron momentáneamente a mi espíritu una belleza perdida, que yo asocio de manera inevitable al amor de dos, por la que siento una enorme nostalgia.